miércoles 10 de marzo de 2010

Heavy Rain: el cine se reinventa en el videojuego

¿Cine con sabor a videojuego, o videojuego con sabor a cine? Ni siquiera yo lo tengo muy claro. Lo que sí que tengo claro es que Heavy Rain, bajo un formato de videojuego, ha forjado un nuevo tipo de cine que debería crear escuela.

Heavy Rain, como comentaba en la crítica que escribí, es un thriller oscuro e inquietante que goza de un magnífico guión a la altura de las grandes producciones de Hollywood, y de un apartado técnico soberbio. Y, a diferencia de otros videojuegos tradicionales, la natural sucesión de escenas en la narración crea una sensación cinematográfica absoluta ya que, independientemente del resultado de cada una de ellas -incluyendo la muerte de alguno de sus personajes principales que nuestras decisiones puedan provocar-, la historia continúa su cruel e implacable curso.

En El Mundo dedican hoy un extenso artículo a esta joya, que os invito a que leáis.

Lectura recomendada: El cine se reinventa en el videojuego, publicado en El Mundo a 10 de marzo de 2010

sábado 6 de marzo de 2010

Crítica: Heavy Rain

La fórmula con que el estudio Quantic Dream ha obsequiado en su último producto a los afortunados poseedores de una Playstation 3 es, cuando menos, original e innovadora. Heavy Rain -literalmente "Lluvia Pesada"- es una producción interactiva a medio camino entre el cine y los videojuegos, que bebe de -lo mejor de- ambos mundos sin decantarse totalmente por ninguno para ofrecer una experiencia estremecedora, intensa, emocionante e inolvidable. Inolvidable, sobre todo, porque el sistema de juego invitar a vivir la experiencia desde el otro lado de la pantalla, haciendo al jugador/espectador cómplice, emocional e intelectualmente, del transcurrir de una trama tensa y cruel.

La historia gira en torno al misterioso "Asesino del Origami", un psicópata que mata a niños con edades comprendidas entre los nueve y los trece años ahogándolos en agua de lluvia. El origen del nombre designado al asesino proviene de que los cuerpos aparecen, entre tres y cinco días después de haber sido secuestrados, con una figura de origami -arte japonés que consiste en hacer figuras con papel- en la mano.

La última víctima del Asesino del Origami es Shaun Mars, hijo de Ethan Mars, un hombre atormentado por su pasado, separado de su mujer a causa de la muerte hace dos años de su otro hijo de la que se siente responsable. Ethan puede suponer la única esperanza de Shaun, sin embargo, las únicas pistas que tiene son las que le proporciona el asesino si supera crueles pruebas que le impone en las que demuestre hasta donde está dispuesto a llegar para salvar a su hijo. Implicados además en la trama hay otros tres personajes principales que juegan un papel fundamental en la historia: Norman Jayden, un agente del FBI asignado a la investigación del caso, Scott Shelby, un investigador privado que trata de reunir pistas sobre el asesino entrevistando a las familias de las víctimas, y Madison Paige, una periodista interesada en el morboso caso del Asesino del Origami. La vida de los cuatro personajes se entrecruzan para dar forma a una escalofriante historia en la que de nuestras decisiones depende, ni más ni menos, la vida de un niño.

Haciendo gala de una banda sonora inquietante, de un apartado técnico que dota a los personajes de una expresividad increíblemente humana, y de una estética muy oscura y cinematográfica que recuerda a otras películas de índole similar como Seven o Saw, Heavy Rain es un soberbio y estremecedor thriller jugable que nada tiene que envidiar a otras producciones del cine tradicional, y una original propuesta que podría sentar las bases de un nuevo -y espectacular- tipo de cine.

Y tú, ¿hasta donde llegarías por amor?


Mi puntuación en IMDB: 10

viernes 5 de marzo de 2010

Crítica: The Road (La carretera)

Si bien no soy aficionado al género post-apocalíptico en sus múltiples vertientes, las excelentes críticas que había escuchado relativas a la novela homónima en que está basada la película The Road -cuya traducción más correcta sería "El Camino"- junto con la relativamente reciente experiencia con el videojuego Fallout de muy similar estética, me animaron a acudir al cine a ver esta superproducción de corte oscura, triste y muy, muy deprimente.

Haciendo gala de una extraordinaria interpretación -que casi seguro le nomine a los Oscar, y si no al tiempo-, Viggo Mortensen da vida a un hombre que recorre, junto con su hijo (Kodi Smit-McPhee), la tierra yerma en que se ha convertido su país y su mundo tras una serie de catástrofes cuyo origen queda poco claro en el argumento de la película. Un difícil camino cuyo único fin es tratar de alcanzar la costa este de Estados Unidos, donde es -sólo- posible que puedan encontrar más supervivientes, comida y terreno más fértil. El viaje es especialmente duro y difícil, pues a la terrible escasez de alimentos y la inestabilidad de la tierra que parece sufrir movimientos sísmicos cada cierto tiempo, se une la esporádica aparición de carroñeros caníbales que sobreviven a costa de supervivientes indefensos que encuentran a su paso. Una búsqueda por una tierra hostil donde la supervivencia es un privilegio reservado a los más fuertes y la frontera entre el bien y el mal se difumina con terrible y desesperanzadora facilidad.

Con una fotografía extraordinaria que nos muestra un mundo en absoluta decadencia, el director John Hillcoat plasma en el celuloide una versión muy fiel -al menos, eso dicen los que se han leído el libro- del relato de Cormac McCarthy sobre el afán de superación y de lucha cuando no queda nada por lo que luchar, sobre los dilemas morales cuando el ser humano queda reducido a lo más primitivo, y cuando dejamos atrás una parte de lo que amamos -a destacar el excelente papel de Charlize Theron como madre y esposa- para encarar un futuro sin vida ni esperanza.

Y ya se sabe lo que ocurre cuando te roban la esperanza.


Mi puntuación en IMDB: 7

miércoles 3 de marzo de 2010

HBO da luz verde a Juego de Tronos

Al fin es oficial, se acerca el Invierno. La cadena de televisión HBO ha dado oficialmente el "sí" a la serie de televisión basada en la famosa saga de fantasía "Canción de Hielo y Fuego" creada por George R.R. Martin.

Una gran noticia para los amantes de la saga. Deseando estoy ya ver la primera temporada.

domingo 28 de febrero de 2010

Crítica: Shutter Island

La falta de costumbre por escribir, provocada principalmente por el fuerte ritmo de trabajo que sufro normalmente en la oficina, acompañado -todo hay que decirlo- por algunos maravillosos videojuegos que he tenido ocasión de disfrutar últimamente, hacen que este blog -vuestro blog- no esté todo lo actualizado que uno desearía. La cosa es que a uno de vez en cuando le vuelve el gusanillo por escribir -ese bicho que cuando uno de verdad lo lleva dentro, puede estar en letargo más o menos tiempo pero nunca muere-, y son esos momentos los que uno tiene que aprovechar para dar rienda suelta a su vena artística. Hoy, es uno de esos días para mí.

Que Leonardo DiCaprio y Martin Scorsese comparten una química especial en la pantalla es algo que difícilmente el espectador puede poner en duda. El más que demostrado talento de ambos artistas suele traer resultados cinematográficos de notable calidad. A Gangsters de Nueva York, El Aviador e Infiltrados -de las cuales solo he visto la última, una auténtica maravilla del cine negro- se une ahora Shutter Island, un thriller dramático que indaga en la fragilidad de la psique humana.

¿Cual es el secreto que se esconde detrás de Shutter Island? Esa precisamente es la pregunta que se hacen Teddy Daniels (DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) cuando viajan hasta el sanatorio psiquiátrico para investigar la misteriosa desaparición de uno de sus enfermos. A pesar de la aparente predisposición del doctor Cawley (al que da vida el siempre extraordinario Ben Kingsley) en hacer cuanto esté en su mano para ayudar a los agentes, algo no acaba de encajar en el misterioso sanatorio mental que da nombre a la isla. Cuando todo el mundo parece estar mintiendo, los enfermos te susurran por lo bajo que huyas mientras puedas y algunas -incómodas- preguntas no logran encontrar respuesta, quizá la sensación de paranoia que percibes en el ambiente no sean solo imaginaciones tuyas...

Con esta premisa, asistimos a un filme ambientado en los años cincuenta -en plena Guerra Fría- donde sus dos principales bazas al frente de la pantalla, DiCaprio y Kingsley, demuestran una vez más su capacidad para implicar al espectador en una poderosa trama quirúrgicamente hilada que no deja cabos sueltos ni elementos al azar. Una trama compleja y emocionante cuya inevitable conclusión viene precedida, como quien deja en un sendero miguitas de pan, de una larga serie de pistas que anuncian su desenlace e invitan a un segundo y hasta a un tercer visionado de esta delicia cinematográfica que cojea, por citar algún punto negativo, de una banda sonora un tanto floja y "machacona".

Y es que, como ocurre en las ¿prisiones? de verdad, en Shutter Island es fácil entrar... pero muy difícil salir.


Mi puntuación en IMDB: 7

lunes 22 de febrero de 2010

La Princesa Alegría en internet

Recibo hoy una invitación de Daniel Utrilla para invitarme a ver en internet su fantástico corto La Princesa Alegría, del que os hablé hace ya algún tiempo.

Podéis encontrarlo siguiendo el enlace. Espero que os guste.

Ver La Princesa Alegría

sábado 30 de enero de 2010

Heavy Rain (trailer)

La nueva película interactiva que nos llega de la mano de Quantic Dream el próximo 25 de febrero no lo veremos en la sala de cine ni mucho menos en DVD.

Se trata de Heavy Rain (literamente: "lluvia pesada"), un lanzamiento exclusivo para Playstation 3 que pone los pelos de punta y que a mí, personalmente, me tiene absolutamente enamorado. Un thriller oscuro y trepidante sobre la persecución del llamado "asesino del origami".

¿Hasta donde llegaríais por amor?

Mientras os planteáis la respuesta, aquí os dejo un par de trailers para que vayáis abriendo boca. Disfrutadlos mientras podáis.







sábado 23 de enero de 2010

Crítica: Avatar

Cuando uno se tira dos meses sin escribir -y no voy a justificar tal conducta, porque he tenido varios días de vacaciones que no he aprovechado únicamente por falta de ganas-, al volver debería hacerlo con algo que, como poco, levante algo de polémica, por aquello de recuperar el tiempo perdido...y los lectores. Y no digo que la crítica que voy a escribir la haya hecho siguiendo esa premisa -sería un poco ridículo-, pero la sensación que la película me ha transmitido se ajusta bastante a ella.

Me explico.

Todos lo sabíamos. O, mejor dicho, lo imaginábamos. Que James Cameron es un director meticuloso, infalible y de gran talento. Que sabe lo que se hace, y que cuida mucho lo que hace. Así, no era descabellado pensar que su último filme, Avatar, fuera como poco a arrasar en taquilla y, probablemente, a suponer un antes y un después en el mundo del cine. Y es que Avatar es, al menos, visualmente increíble. Un resultado 3D en pantalla no visto nunca antes que exhibe un apartado artístico brillante. Unos decorados y unas criaturas que desbordan imaginación y expresividad, y un mundo -Pandora- que emana vida propia. Una colorista y espectacular fábula de ciencia ficción que amenaza con convertirse en la nueva Guerra de las Galaxias.

Ahora bien...

Una vez superada la puesta en escena -e insisto, esta película hay que verla en 3D, que es donde realmente despunta y adquiere personalidad propia-, el conjunto entero se desinfla y la historia no engancha. Su lento desarrollo, la predictibilidad y falta de originalidad de su argumento, y la alarmante falta de carisma de Sam Worthington, su protagonista -al que, reconozco, ya enfilé en Terminator: Salvation-, convierten a Avatar en una "película globo". Lo pinchas y solo sale aire.

Y ya está. Podría tirarme varios párrafos más reflexionando sobre el merecido (o inmerecido, según se mire) éxito de la película en taquilla, la falta de virtuosismo de su guión que, a pesar de todo, va a lograr tener segunda y tercera parte; sobre el excesivo metraje del filme -del cual salvaría la entretenida media hora de batalla del final-, o incluso sobre el meritorio trabajo de los técnicos en efectos digitales -si alguien se quedó a los títulos de crédito, se daría cuenta que parecían sacados de un videojuego más que de una película- que han logrado un producto redondo... técnicamente hablando.

Pero... ¿para qué?


Mi puntuación en IMDB: 8 (diablos, aunque solo sea por lo que ha conseguido hacer con el 3D, se lo merece. Como siempre, vuestros comentarios a favor o en contra son bienvenidos.)